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Los grandes retos para los Ingenieros Biomédicos a lo largo de los próximos 20 años


El American Institute for Medical and Biological Engineering (AIMBE) con motivo de su 20 aniversario en el año 2011 creó un comité de expertos ("Fellows" de la asociación) a los cuales le dio como tarea identificar los principales retos que los ingenieros que trabajan en áreas médicas y biológicas tendrán que afrontar a lo largo de los siguientes 20 años.

Este listado de retos resulta interesante para cualquier científico que trabaja en estos campos, ya que apunta áreas de interés en las cuales va a haber una amplia actividad a lo largo de las siguientes dos décadas y en las que se pueden realizar contribuciones de gran impacto. Para los estudiantes de disciplinas como Ingeniería Biomédica, probablemente les está apuntando qué tipo de trabajo estarán realizando dentro de unos pocos años cuando terminen sus estudios.

Este comité de expertos ha identificado 6 áreas diferentes que presentarán grandes retos, y en las cuales va a haber considerables contribuciones a lo largo de las siguientes dos décadas:

  1. La creación de suministros sostenibles y seguros de agua y alimentos. El continuo crecimiento de la población va a crear una presión cada vez más grande sobre nuestro suministros de agua y alimentos. Los ingenieros podrán contribuir a resolver este problema mejorando las técnicas de transporte de los alimentos alrededor del mundo, mejorando las técnicas para la identificación de bacterias y elementos patógenos en los alimentos, creando nuevos mecanismos de producción de alimentos sostenibles que requieran menos recursos para su creación (como, por ejemplo, la creación de nuevas especies de vegetales transgénicos), mejorando la actividad de fertilizantes y herbicidas a la vez que se minimiza su impacto ecológico, etc.

  2. Mejorando y desarrollando los sistemas personalizados de salud. En este área se incluyen cosas como la creación de perfiles genéticos individuales para proporcionar terapias adaptadas a cada paciente. Pero también el desarrollo de sistemas de telemonitorización y telemedicina para poder realizar seguimiento de pacientes en áreas remotas o desde sus casas sin necesidad de hospitalizarlos; el desarrollo de tecnologías para recuperar funciones motoras en pacientes que tienen lesiones en la médula espinal; el desarrollo de prótesis para reemplazar órganos perdidos en accidentes; la creación de una base de datos de imágenes médicas global que pueda ser empleada como soporte al diagnóstico médico; el desarrollo de nuevos mecanismos médicos de diagnóstico de imagen no invasivos, y un largo etcétera.

  3. La creación de soluciones orientadas al tratamiento de enfermedades crónicas. Estas enfermedades, en buena parte debido al progresivo envejecimiento de la población, serán cada vez más prevalentes. Debe hacerse un énfasis cada vez mayor en la medicina regenerativa, que no busca el tratamiento paliativo de una enfermedad sino su auténtica curación. En este sentido, el desarrollo de biomateriales, o la ingeniería de tejidos serán dos de los campos donde se realicen aportaciones más importantes. También deberá hacerse un énfasis en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Parkinson, y en técnicas de regeneración de órganos humanos, a través del crecimiento y especialización de células. El tratamiento de las enfermedades cardíacas también es un punto clave; a fin de cuentas las enfermedades cardíacas siguen siendo la principal causa de muerte en los países desarrollados.

  4. Desarrollar soluciones para gestionar la salud global a través de la prevención y el tratamiento de enfermedades infecciosas. Será especialmente importante el desarrollo de soluciones que sean aplicables a países en vías de desarrollo que suelen tener pocos recursos económicos. Malaria, tuberculosis, sida y diarrea siguen siendo las enfermedades que tienen un mayor impacto en estos países y sobre las que deberá realizarse un especial esfuerzo. También será de interés el desarrollo de métodos de purificación y dessalinización de agua de bajo coste.

  5. El desarrollo de fuentes sostenibles de bioenergía, algo que será clave para dar soporte a una población cada vez más numerosa en el mundo. En este sentido, también resulta interesante la disminución del uso de agua en la producción de energía, que en la actualidad suele ser bastante elevado.

  6. Construcción de la economía del siglo XXI de Estados Unidos. Obviamente, la AIMBE se centra en Estados Unidos, pero este apartado puede aplicarse a cualquier país. Los expertos de AIMBE son perfectamente conscientes que cada vez el sector Biotech va a ser una parte más importante de la economía. Desde esta página ya hemos resaltado como este sector ha sido uno de los pocos que durante los últimos años de crisis en España ha continuado creciendo, tanto en el volumen de negocio de las empresas que forman parte de él, como en el número de empresas e incluso en la creación de empleo. Sólo en 2012, un año donde España presentó una destrucción de empleo considerable en casi todos los sectores, en España se crearon casi 40,000 puestos de empleo en el sector Biotech, que en la actualidad ya supone más de un 7% del PIB español. Éstos datos no harán otra cosa sino crecer a lo largo de los siguientes años. Teneis aquí más datos sobre la salud económica del sector Biotech en España.

Podéis leer el informe completo creado por la AIMBE, y publicado en la revista de Ingeniería Biomédica de IEEE en este enlace. Es una lectura muy recomendable para cualquier estudiante de Ingeniería Biomédica para hacerse una idea de en qué campos probablemente va a trabajar cuando terminen sus estudios.

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