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Pepper, un robot con sentimientos que cuesta 1400 euros agota las existencias en un minuto


El gigante de las telecomunicaciones japonés SoftBank Mobile junto con la compañía francesa Aldebaran Robotics han puesto a la venta este fin de semana el robot Pepper. Pepper es un robot humanoide con una altura de 120 cm y diseñado para tener respuestas emocionales e interactuar con las personas como si él también fuese una persona. Por ejemplo, si apagan las luces Pepper se asusta. Si se le dicen palabras hirientes el robot se pone triste, y si se le trata con cariño se alegra e incluso puede llorar de alegría.


El robot se puso a la venta por un precio de ¥198,000 (unos 1400 euros) y las 1000 unidades disponibles inicialmente se vendieron de un modo prácticamente instantáneo (en un minuto). Esto muestra el claro interés del público japonés en este tipo de productos. La cultura asiática, y en especial los japoneses, han estado siempre muy interesados en la construcción de robots. Esta curiosidad no es sólo un hobby; los robots han jugado un papel muy importante en el éxito industrial de Japón ya que son su principal mano de obra en sus fábricas. Sin embargo Pepper pertenece a una nueva generación de robots cuyo objetivo no es construir productos industriales. Su objetivo es dar soporte emocional a los seres humanos.

Japón es un país con muchos problemas relativos al envejecimiento de la población. La baja tasa de natalidad y el hecho de ser un país que recibe muy poca inmigración hace que Japón tenga una de las principales poblaciones ancianas del mundo. A menudo los ancianos se sienten solos ya que su familia no siempre vive en la misma ciudad, o incluso cuando vive en la misma ciudad no tiene tiempo todos los días para visitarles.

Japón se está enfrentando a un gran problema: ¿como proporcionar cuidados físicos y mentales a esta creciente población anciana cuando cada vez hay menos jóvenes en edad laboral en el país?. Y su apuesta son los robots. Pepper es el primer robot comercial que pretende ser capaz de proporcionar soporte emocional y ayudar en diversas tareas a los seres humanos. Pero en Japón desde hace tiempo ha habido proyectos similares. Por ejemplo, en este video de 2007 podéis ver a Paro, un robot que imita ser un bebé de foca y que ha sido empleado en residencias de ancianos en Japón para crear reacciones emocionales ("cariño y amor") en los ancianos y mejorar su calidad de vida. El video es muy interesante:


Pepper pretende ser algo similar. Está enfocado tanto a los ancianos como a un sector de la población bastante grande del país que vive sola y que no tiene suficiente contacto emocional con seres queridos. La idea es sustituir estos contactos con personas con contactos con robots. Se trata sin duda de una idea polémica. El tratar de sustituir el cariño de un familiar o un amigo por un robot (pensemos en el video de Paro) es algo que sin duda puede levantar consideraciones éticas. Está claro que los ancianos en el video están contentos con el robot. Indudablemente, sería mejor que estuviesen ahí sus hijos o sus nietos, pero si la realidad es quei no están ¿es mejor que estén solos o con el robot?

En cualquier caso, sin duda este tipo de robots van a ser algo cada vez más común y serán uno de los campos de trabajo de la ingeniería biomédica. Os dejamos aquí el video promocional de lanzamiento de Pepper de este pasado sábado:


#robot #cerebro

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